Participación productiva de todos y todas: Una apuesta por el desarrollo humano sostenible

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La orientadora Scarly Urbano trabaja desde la formación técnico profesional para ayudar a que personas con discapacidad accedan al mercado laboral

Las sociedades transitan hacia las vías del progreso y el desarrollo humano cuando sus ciudadanos cuentan con las garantías para ejercer plenamente sus derechos en igualdad de condiciones.

La Carta Magna reconoce en el artículo 39 que todas las dominicanas y dominicanos gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ningún tipo de discriminación.

Estas palabras cobran sentido cuando, desde un enfoque social, se analizan las limitaciones como una condición humana y a la discapacidad como el resultado de la interacción de las personas con un entorno que carece de las herramientas para garantizar su participación en la sociedad.

El acceso a trabajo formal es una de las mayores limitaciones que enfrentan las personas con diversidad funcional en República Dominicana. De acuerdo a la Encuesta Enhogar 2013, de las 1,160,847 personas que tienen algún tipo de discapacidad, el 66% de quienes cuentan con edad para trabajar se encuentra desocupada.

En otras palabras, un 12.3% de la población dominicana tiene una discapacidad y solo un 3% de este grupo tiene trabajo.

La creencia de que los empleados con discapacidad representan un gasto para la empresa, la vulnerabilidad con la que han sido estigmatizados y las barreras aptitudinales que influyen a la hora de la empleabilidad son los principales retos a enfrentar a la hora de promover entornos laborales inclusivos, paradigmas que Scarly Urbano se ha propuesto cambiar.

Desde el 2006, Urbano trabaja por los derechos y la inclusión de personas con discapacidad en el país. Es socia activa del Círculo de Mujeres con Discapacidad (Cimudis) y se ha capacitado como orientadora laboral y formativa.

En la actualidad, motiva a personas de diferentes edades con diversidad funcional, principalmente jóvenes, a superarse a través de la formación técnico profesional como una vía para acceder al mercado laboral formal.

“Me gusta lo que hago porque soy sujeto de esta lucha y he vivido los mismos estigmas y discriminaciones que viven las personas con discapacidad en busca de empleo en República Dominicana. Con mi trabajo siento que ayudo, me sensibilizo mucho con los muchachos y se vuelve, con el tiempo, parte de mí”, relata.

Como parte del proyecto “Por Una Formación Técnico Profesional Inclusiva” (FOCO), trabaja con 120 personas entre 19 y 35 años en la creación de un itinerario personalizado que recoge sus expectativas, cuáles son sus objetivos y qué les falta para alcanzarlos para, de esta forma, acompañarlos en la toma de acciones para que logren sus metas.

La iniciativa, impulsada por la Red Iberoamericana de Entidades de Personas con Discapacidad (La Red), el Instituto de Formación Técnico Profesional (Infotep) y la Fundación Francina, entre otras entidades públicas y privadas, tiene como meta la inserción de 50 personas más al grupo actual para que se beneficien de las capacitaciones impartidas por la vía virtual.

Al finalizar la formación, los beneficiarios del proyecto recibirán ayuda para su inserción laboral a través de pasantías en las empresas que se puedan canalizar a través del sistema dual del Infotep.

“Queremos promover la cultura de que si hay una vacante a la que aplica una persona con discapacidad y otra sin discapacidad se evalúen en igualdad de condiciones, que las empresas realicen una selección objetiva y que entiendan y crean de verdad que la labor que requieren la puede realizar una persona con discapacidad”, destaca la orientadora, quien agrega que el proyecto cuenta con una base de compañías que ya están sensibilizadas en materia de inclusión laboral y están dispuestas a contratar a las personas cuyos talentos respondan a los perfiles que están buscando.

Cordialidad, puntualidad, alta motivación para trabajar, deseos de superación personal, capacidad para afrontar nuevos retos y un gran interés para aprender de todo son algunas de las cualidades que, para Urbano, destacan a un empleado con diversidad funcional y lo vuelven un aliado de la empresa, que enriquece además su imagen social cuando defiende y promueve la inclusión.

“Cuando una empresa contrata una persona con discapacidad va a tener un empleado constante en su trabajo y puntual. Las personas con discapacidad son personas sumamente productivas y aportan a disminuir el ausentismo laboral, porque los otros empleados se motivan a hacer lo mismo”.

El Estado reconoce a las compañías que implementan prácticas de diversidad como una manera de motivarlos a través de exenciones tributarias dispuestas en la Ley Ley Orgánica No. 05-13 sobre Discapacidad.

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