salud

El acceso a los servicios de salud está repleto de barreras, tanto físicas como actitudinales. Por un lado las barreras físicas nos impiden por ejemplo, realizarnos determinadas pruebas médicas. Si pensamos en una mujer en silla de ruedas embarazada, subirse a la camilla donde se hacen las sonografías de manera autónoma es prácticamente imposible ya que no existen los medios adecuados. A veces, hasta entrar en el centro de salud es un problema porque solo hay escaleras o el ancho de la puerta no es el adecuado. Si a esto le sumamos los prejuicios del personal sanitario, nos encontramos con situaciones muy complicadas para las personas con discapacidad, especialmente para las mujeres.

Desde La RED, en alianza con CIMUDIS trabajamos especialmente los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres con discapacidad. Es un trabajo incipiente pero una apuesta y un reto futuro de nuestra entidad.